Mandados por Cristina, fueron a comprarle servicio de inteligencia al Mossad, fueron a comprarle armas a Israel. Después el tartamudo senador, Wadito, fue a entregarle el agua potable.
La muerte del nazi sionista y la detención de Trump por pedófilo están a la vuelta de la esquina. No contaban con Vladimir, ni con los persas, ni con los chinos. Y desafiaron a Dios.